LÉEME EN TU IDIOMA

16 junio 2021

Mi amigo el bUFÓn (Microrrelato)

 

Mi amigo el bUFÓn


Lo suyo era pura obsesión, una adictiva pasión irracional, verdadera infatuación diría yo. Lo que más deseaba en la vida era ver un ovni. Estudiaba y trabajaba para ello y todos sus increíbles cálculos geomatematicotemporales (como los llamaba) buscaban el momento y el lugar del encuentro. Mañana al amanecer -nos dijo- justo a las 6:54, en la playa de Benajarafe. No dormimos en toda la noche, que aprovechamos para hacer una buena moraga en la playa mientras él localizaba el punto exacto. Y dibujó una gran X en la arena. Ya cuando las nubes de color arrebol parecían enviar señales de "atención que llega el momento", todos hicimos corro en aquella señal y, de repente, a las 6.54, tres, dos, uno... se oyó claramente un gorjeo y se posó un pajarraco justo en el centro de la X. Fue desternillante.



4 SEGUNDOS (Microrrelato)


4 SEGUNDOS

Conmigo practicaba mindfulness siete minutos al día, tú también puedes aprender a apreciar ese presente que, según los expertos, apenas dura 4 segundos, me decía.
Me gustaba mucho verla vivir el presente. Me encantaba saber que ella era consciente de que el pasado ya se fue y me alegraba sobremanera notar que no se asustaba ante la incertidumbre del futuro. Luego, se compró la bici y ya ni en el metro coincidimos. En fin, hoy al menos, afronto la adversidad con humor. Tengo que reconocer que estuvo genial aquellos apenas cuatro segundos que vivimos a una sonrisa de distancia.





26 mayo 2021

NI 200 PALABRAS MÁS (Microrrelato)



NI 200 PALABRAS MÁS

Estaba cansada de que cada día amaneciera para mí tan enredado, que el mal humor siempre orbitara sobre mí y que los ámbitos que ocupaba cada instante no fueran, siquiera, hospitalarios. Pero aquella mañana... desperté creativa; al menos, ocurrente. Lo cierto es que durante el rato que estuve en el baño (ducha, peinado, en fin, ya sabes) permanecí callada, no desperdicié ninguna palabra. Ahorré todas mis expresiones. Quiero decir que no guardé solo las palabras, también los gestos y demás señales que representaran un sentimiento, un pensamiento o una idea. Luego, en la cocina, lo pasé todo por el molinillo, lo puse en la cafetera y tras unos minutos, se oyó el esperado silbido del café, que fue lo primero que escuché de buen rollo. Deseché (en silencio todavía) la idea de elegir la de siempre y cogí otra taza, una más apropiada para aquel aventurado desayuno. 

Por fin, al inclinar la cafetera para llenar el tazón, vi que lo primero que se vertió fue un asombroso y aromático "buenos días". Al instante noté que los amables gestos flotaban solícitos sobre su rostro y que las letras, libres, poblaban con arábigas volutas nuestros silencios y, felices, nos ofrecían nuevos significados.



07 mayo 2021

IMPASSE (Microrrelato)

 IMPASSE

Hundida en el sofá. Todo el día en pijama. El móvil cosido a la mano. Las piernas sobre el puf. En la chaise longue Casandra ronronea. Apuro la colilla. Busco en google “ronroneo”. La curva no decrece. La lluvia va desahogando la tarde. Mi esperanza, en tu paraguas olvidado resiste.

                 Relato mencionado en el VII Certamen de Relatos YK 2021

                Exigencias: Máximo de 50 palabras e insertar en el texto la frase “todo el día en pijama”


10 marzo 2021

EN LA ORILLA (Microrrelato)


EN LA ORILLA

La mejor manera de canalizar mi vocación no es esta, papá. Sabes que siempre he deseado ser como el abuelo y viajar en barco por el océano de las mariposas transparentes y por el mundo de las plantas parlanchinas y por los polos Este y Oeste, en donde las nieves no eran sino de chocolate derretido y caramelo líquido y, en fin, por todos aquellos lugares en los que el abuelo contaba haber vivido tantas fantásticas aventuras tan bonitas y emocionantes. Mi nombre es Mar, papá, así que no me digas más que ponga los pies en la tierra.



24 febrero 2021

DIEZ AÑOS DESPUÉS (Microrrelato)



DIEZ AÑOS DESPUÉS

Se comunicó con su médico a través del dispositivo bodysure que había detectado la necesidad de otra dosis curativa. El doctor puso en marcha la primera fase del tratamiento enviando a la farmacia el share implementado con los datos del paciente. Allí se activó la segunda fase partiendo un dron-apotek hacia su ubicación para entregarle el staffstick. Tras firmar el recibí mediante reconocimiento facial, abrió el envío, desechó el foam, se hizo con el brainchip, lo introdujo en la ranura temporal y pulsó enter completando así la tercera y última fase de la cura. Casi instantáneamente cesaron la angustia y la claustrofobia residual que perduraban en su sentir y le fueron inundando las sensaciones de libertad, de tranquilidad y de compañía social, a la vez que le embargaba la felicidad del contacto físico. Por delante le esperaban otros 180 días de nueva normalidad. Esa era la obsolescencia de la vacuna.



05 febrero 2021

MUDANZAS (Microrrelato)

 

MUDANZAS

Tras una dificultosa mudanza, una vez colocados los muebles, los estantes y las librerías en la habitación que había elegido, me dispuse a abrir las cajas de los libros para ir colocándolos donde debían estar. Para mí es importante el orden en mi biblioteca, primordial diría yo, porque cuando escribo, necesito hacer consultas para documentar mis textos. Llegado aquel momento de mi vida, había decidido dejar mi trabajo y dedicarme a escribir. Por eso había vendido el piso del centro y he comprado esta casa en este pueblecito casi desconocido.

Fue muy extraño abrir la primera caja y ver aquello. Al principio no supe qué era, qué estaba pasando, y aún ahora después de comprobarlo tantas veces, me cuesta creerlo. Pero tengo que contarlo. Al sacar un libro de la primera caja noté algo caer en el hueco que dejaba. Me parecía imposible que fuera polvo pues yo mismo fui quien los empaquetó y sabía el cuidado que había puesto en ello (mimaba los libros, no me importa decirlo), así que pensé que algo pequeño guardado entre sus páginas se habría deslizado y caído. Saqué entonces algunos libros más para que el hueco adquiriese un tamaño apropiado para mi mano y buscarlo, pero observé que caían más objetos. Bueno, ahora sé que no eran objetos y mientras más libros sacaba, más se acumulaban en el fondo de la caja. No podía entenderlo, eran letras, palabras, había muchos adjetivos, a veces sintagmas completos, determinantes, preposiciones, oraciones subordinadas, incluso párrafos. Se iban desprendiendo de sus libros y mezclando entre sí en el fondo de cada caja. Aparentemente, los libros estaban bien, completos quiero decir, no les faltaban páginas, no, no eran páginas arrancadas, ya digo que eran letras y palabras sueltas.

Una vez hube colocado todos los libros en sus estantes y después de tomarme un respiro, recogí aquel fondo de letras y palabras de las cajas, era un batiburrillo de ideas yuxtapuestas, conceptos clásicos codeándose con ideogramas modernistas, silogismos junto a haikus, sonetos y pies de página, surrealismo y ensayo, literatura abstracta, y, en fin, a falta de un sitio mejor, las puse en el cajón de mi escritorio para tenerlas a mano, donde aún las conservo.

Curiosamente, aquí siguen y cada día juego con ellas. De los libros ya ni me acuerdo. He comprendido que lo mejor de ellos no está impreso en sus páginas ni estático en los estantes.