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18 agosto 2023

COSIENDO LOS VIVOS (Microrrelato)

 



Microrrelato finalista en el IX Certamen Literario “Hilvanando palabras” (Julio 2023)



COSIENDO LOS VIVOS

Cada noche soñaba con diseñar su propio vestido de novia. Alguna vez será. Siempre se levantaba temprano para confeccionar los vestidos que le encargaban sus clientes. Era una artista con la aguja y el hilo, capaz de crear maravillas con cualquier tela. Un día, recibió un encargo especial: un traje de novio. Al ver al cliente, sintió un flechazo. Era él, el amor de su vida. Y ella tenía que vestirlo para otra. Por eso tuvo que tomar sus medidas.



27 mayo 2023

PURRIA (Microrrelato)



Mi futuro lo decidió mi madre besando la mano de su adorado hermano mayor, el cura. Mi tío me enchufó de auxiliar en la Residencia Sacerdotal. Así, la edad en que más debía divertirme, salir por ahí, ir a bailar o beber cubatas, la pasé lavando culos ancianos. Y no eran culos cualesquiera, sino de curas, de obispos, de cardenales… culos por donde salían o se escapaban las mierdas que habían atesorado durante sus oficios… pecados inconcebibles que jamás habían confesado y ya no aguantaban más, salían a borbotones; oscuros secretos se abigarraban y asomaban por los esfínteres, cual almorranas; antiguos estupros cometidos ya no sabían cómo seguir escondidos y escapaban malolientes; manoseos, sobeteos y magreos impúdicos chorreaban acuosas por las nalgas de tanto viejo; chapoteos y espasmos de rancias masturbaciones salpicaban a veces, y aun, de vez en cuando, ensayaban erecciones mientras les aplicaba bálsamo tras el aseo.
Estaban muy contentos conmigo, pero no me renovaron. En unos meses murieron diez de los más mayores y, antes de llevar allí dos años, se quedaron sin residentes. Mi contrato era de fin de obras y servicios, así que acepté la indemnización y el finiquito.



10 mayo 2023

DE IDAS Y VENIDAS (Microrrelato)


DE IDAS Y VENIDAS

Siempre llegaba con la caída del sol. Yo salía a pasear a esas horas y siempre lo veía acercarse con su coche por mi calle. En realidad no comenzaba mi paseo hasta que observaba, desde el bancón, que ya estaba haciendo la rotonda que da acceso al barrio. Me gustaba ir cerca de la acera, pero por la calzada. Pensaba que así le obligaba a mirarme, a aminorar la marcha para pasar por mi lado con precaución. Entonces yo hacía un gesto agradecido con la mano izquierda mirándolo directamente mientras le sonreía, y daba un pasito a la derecha para subir a la acera.

- Tenga cuidado, vecina. Cualquier día, usted o yo, podemos ir distraídos y sin darnos cuenta...

Tú eres el que no se da cuenta de nada, pensé, pero...

- Uy, sí, otra vez... mira que te doy oportunidades para que te me lleves por delante, ¿eh?

- Sí, vecina, pero no iré a la carcel por usted, sería una ruina para mí y para su marido...

Él es otro como tú, pensé, tampoco se entera de nada...

- Seguro que mi cuerpo se recuperaría, acerté a decir.










04 mayo 2023

EL AGUAMANIL (Microrrelato)

 

EL AGUAMANIL


Con el duelo de la ausencia, a solo un paso del consuelo del recuerdo, los hijos limpiaban la orfandad de los enseres del piso, ya puesto a la venta.

El alivio esperado durante aquella larga enfermedad ignoraba los secretos maternos escondidos en aquel viejo mueble, purificador de rancios pecados cometidos.

Madera patinada de babosos besos pseudo melifluos, porcelana impregnada de natas agrias de leches muchas, profusas aguas de litúrgicos lavatorios y ese mágico espejo que hoy no refleja ascos ni fiascos y apenas transparenta la muerte en vida que fue la vida de la madre muerta.



20 abril 2023

LAS COSAS NO VAN A CAMBIAR SOLAS (Microrrelato)

 

LAS COSAS NO VAN A CAMBIAR SOLAS


Ya que los coletazos de septiembre están dejando entrar lluvias y los fríos vientos se van llevando a rachas los últimos hilachos del verano, ayer, que no tenía gran cosa que hacer con mi soledad, me puse con el cambio de armario y aproveché para deshacerme de su ropa. La donaré a madre coraje porque ya me he cansado de guardarla y conservar así su ADN, pienso que va a estar siempre ahí, aunque la usen otras personas, puede incluso que sea lo mejor, eso de ponerla a la vista de todos. Por hacer paquetes y cajas no hay problema, aprendí a hacerlo muy bien cuando acabé con él. Me tenía anulada del todo.
Ahora intento rehacer mi vida y mi carrera como escritora de éxito; quiero que la gente me conozca, estar en el candelero, salir en televisión, ser famosa. Por eso lo he contado todo, esta novela es mi confesión. Y, por si cabe alguna duda con las pruebas, tengo en la nevera el guante de cota de malla con el que protegí mi mano mientras lo descuartizaba.
A ver si espabilan y empieza ya la promoción.





 

16 abril 2023

CRONOPIO (Microrrelato)

CRONOPIO

Le gustaba ir siempre por ahí, con sus auriculares, escuchando música. La ponía en modo random. Pensaba que eso implicaba no tener patrones reconocibles, no seguir planes establecidos y no obedecer a la voluntad de nadie. Pero cada vez que ponían aquella canción pasaba lo mismo, aunque estuviese con cualquier cosa, leyendo, trabajando en casa, viajando en el metro, incluso de tiendas... lo mismo, reaccionaba siempre así.
Y, es que, por alguna razón, desde aquella fiesta, donde, mientras sonaba esa canción, un incendio interior convirtió en humo la locura de amor que habitaba su pecho, buscaba con ahínco una mano para apoyarse en ella y poder escapar del infierno.
Fruto del azar, cuyos resultados son desconocidos y por tanto, inesperados, con la canción siempre aparecían también las llamas y, a su alrededor, todas las manos que, cada vez, le brindaban más y más volutas de humo.



09 abril 2023

LÍQUIDO AMOR (Microrrelato)

 

LÍQUIDO AMOR

Descalzos por la playa paseaban disfrutando la frescura de la brisa. Las cosquillas, que los dorados brillos de la arena ponían en sus pies, eran verdaderas caricias, casi minúsculos besos de espuma. Sus pasos, solitarios y silenciosos en la distancia y sin vocación de encuentros casuales, paulatinamente se acercaban y, con la aurora, una suave luz creciente les permitió, aun siendo desconocidos, reconocerse. El azar los juntó en la orilla y se dejaron inundar por la marea.

Primero fue una ola traviesa que rompió por sus tobillos y recorría sus pantorrillas a salpicones. La piel acrecentaba sus brillos marinos con el agua, y, a la par que en el cielo iba clareando la luz, de sus cuerpos brotaban mil corrientes hacia el pecho.
Después, la intensa refracción del sol disfrazaba su fuerza cegadora que, desde el rebalaje, los empujaba, los arrastraba y los adentraba en un mundo de algas nuevas, ignoradas, en un acuático espacio de encantadoras sensaciones, en un mágico limbo de fondos oceánicos.

Luego, cuando más bucearon, las luces sucumbieron bajo la superficie y, con tanta penumbra, no supieron emerger de lo abisal. Hoy siguen compartiendo el mismo mar, aunque, cada náufrago, una isla.